El vocal ejecutivo de la CEA asegura que el proyecto es ambientalmente viable, evitará la sobreexplotación de acuíferos y mantendrá el control estatal del agua.
Querétaro, Qro.- El Proyecto Hídrico Batán tendrá un costo estimado de poco menos de 10 mil millones de pesos, afirmó el vocal ejecutivo de la Comisión Estatal de Aguas (CEA), Alberto Vega Ricoy, quien subrayó que la iniciativa no representará endeudamiento para el estado ni incrementos en los recibos de agua para los usuarios.
Durante una entrevista, Vega Ricoy explicó que el monto señalado corresponde al capital requerido y ha sido ya presentado a los legisladores conforme a la normativa vigente. Aclaró que las cifras más altas difundidas recientemente corresponden a proyecciones financieras a largo plazo, no al gasto inmediato.
“El proyecto financieramente va a costar poco menos de 10 mil millones de pesos… Lo que mencionan de otras cantidades son corridas financieras en el tiempo, se tiene que presentar así a los diputados porque así lo marca la ley”, detalló.
El funcionario destacó que el objetivo central del proyecto es evitar la sobreexplotación de acuíferos y asegurar el cumplimiento de las Normas Oficiales Mexicanas en materia de calidad del agua. El esquema planteado contempla una asociación público-privada o una inversión mixta, con participación del estado y del sector privado, garantizando que el control del agua permanezca en manos del gobierno estatal.
Vega Ricoy llamó a los actores políticos de oposición a no descalificar la propuesta sin conocer sus fundamentos y beneficios. “Es importante basar las opiniones en información completa y actualizada”, subrayó, al tiempo que invitó a la ciudadanía a “actualizarse en tecnología” y valorar el enfoque ambiental del proyecto.
Reveló además que el proyecto ha sido validado por un grupo de aproximadamente 30 ambientalistas, encabezados por Enrique Uribarren, líder del Observatorio Ciudadano de Temas Ambientales, quienes avalaron su viabilidad ecológica, sanitaria y financiera.
El Proyecto Hídrico Batán busca transformar agua residual en líquido de calidad similar al agua embotellada mediante estaciones regeneradoras y un riguroso proceso de potabilización. Según Vega Ricoy, se trata de un esquema comparable al utilizado en el Acueducto II, sin implicar privatización.




