Fracasa la Feria Ganadera de San Juan del Río 2025: costosa, vacía y alejada del pueblo

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⁠Indignación ciudadana por mala organización, abuso en costos y privilegios para unos cuantos.

San Juan del Río, Qro.- A pesar de conmemorar 134 años de tradición ininterrumpida, la edición 2025 de la Feria Nacional Ganadera de San Juan del Río se perfila como la más polémica y decepcionante en la historia reciente del municipio. Lo que debió ser una celebración popular, terminó evidenciando el hartazgo social, una mala organización y un modelo desgastado, opaco y excluyente.

Desde el arranque, la feria generó molestia. La imposición de la reina, una joven originaria de Chihuahua y con vínculos cercanos al alcalde Roberto Cabrera, fue tomada por los sanjuanenses como una afrenta a las tradiciones locales. La decisión generó una ola de críticas por lo que se consideró una falta de respeto a la identidad de la comunidad.

Los problemas no pararon ahí. Altos costos en la entrada, estacionamientos excesivos y precios impagables en alimentos disuadieron a muchos visitantes. Cientos de espacios comerciales permanecieron vacíos, pues diversos comerciantes locales se negaron a participar por las cuotas elevadas impuestas por el empresario Raya, quien desde hace años opera la feria como un negocio privado.

La cartelera musical repitió a los mismos artistas de siempre, sin propuestas innovadoras, con una publicidad prácticamente inexistente. La asistencia fue mínima, reflejo del desencanto popular.

Uno de los puntos más criticados fue la venta de espacios VIP en el Teatro del Pueblo, a pesar de tratarse de eventos públicos y gratuitos. Se instalaron cerca de 50 mesas exclusivas de cada lado, con precios inalcanzables para la mayoría. El acceso “por la puerta de atrás” para amigos del empresario y funcionarios fue evidente: mientras unos presumían fotos con los artistas, a otros los amedrentaban y sacaban del área, marcando un trato desigual y clasista.

La feria, celebrada del 13 al 29 de junio, debía enmarcar el 494 aniversario de la ciudad y representar el esfuerzo de meses de organización y operativos de seguridad. Sin embargo, la realidad distó mucho del discurso oficial: la feria fue para unos pocos y se alejó por completo del pueblo.

Aunque el gobierno municipal apostó por una feria “100% familiar”, los hechos mostraron lo contrario: una feria cara, elitista y desangelada, que no cumplió con las expectativas ni con la promesa de generar derrama económica ni sentido de comunidad. La ciudadanía ha dejado claro que el modelo actual está agotado y que la fiesta del pueblo ya no le pertenece al pueblo.

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