Este sitio arqueológico conserva pirámides, plazas ceremoniales y altares que muestran la riqueza cultural de toltecas, chichimecas, purépechas y otomíes.
Corregidora, Qro.- A tan solo 7 kilómetros del centro de Querétaro, el sitio arqueológico de El Cerrito se erige como un testimonio vivo del pasado prehispánico de la región. Entre sus estructuras más destacadas se encuentran el Basamento Piramidal, la Plaza de las Esculturas, la Plaza de la Danza, los altares de Obsidianas y Cráneos, y el imponente Palacio de los Cuatro Altares.
El Cerrito fue un importante centro ceremonial y político que albergó a culturas como los toltecas, chichimecas, purépechas y otomíes. Una particularidad es El Fortín, una casa de arquitectura ecléctica construida en 1887 sobre la cima de la pirámide, que ofrece un vínculo único entre la historia prehispánica y el México del siglo XIX.
El acceso al sitio es sencillo: desde la carretera libre a Celaya se toma un desvío al poniente en el kilómetro 6 y se continúa por la calle Don Bosco o de la Pirámide. Rodeado de suelos fértiles que sostenían la agricultura intensiva de sus antiguos habitantes, El Cerrito conserva también la flora local —mezquites, nopales y garambullos— que conecta a los visitantes con la herencia natural y cultural de la región.




