La presencia de otomíes, pames y jonaces, entre otros pueblos originarios, sigue presente en las tradiciones, expresiones religiosas y cultura popular de Querétaro.
Querétaro, Qro.- La presencia de los pueblos indígenas es una pieza clave para entender la historia y la cultura de Querétaro, una influencia que no se quedó en el pasado ni se limita a las comunidades originarias que actualmente habitan distintas regiones del estado.
Su legado forma parte de la identidad queretana y puede encontrarse en la arquitectura, las tradiciones, las celebraciones religiosas, las expresiones populares y hasta en la manera en que distintas generaciones han construido su relación con el territorio.
Desde la época virreinal, pueblos como los otomíes, pames y jonaces tuvieron un papel importante en el desarrollo de las poblaciones queretanas. Su participación también estuvo ligada al proceso de fundación y consolidación de lugares como Querétaro, San Juan del Río, Tolimanejo y Tequisquiapan.
La influencia indígena también está presente en la arquitectura que hoy distingue a Querétaro. Detrás de templos, capillas, patios, bóvedas y arquerías que forman parte del patrimonio histórico del estado, también está el trabajo de los pueblos originarios que participaron en la construcción de estos espacios durante el periodo virreinal.
Pero quizá una de las muestras más claras de esta herencia puede encontrarse en las celebraciones religiosas y tradiciones populares que continúan vigentes.
Cada año, del 13 al 15 de septiembre, miles de danzantes provenientes de Querétaro y de diferentes partes del país se reúnen en la zona de Sangremal para participar en las festividades dedicadas a la Santa Cruz de los Milagros.
El encuentro representa una de las expresiones más importantes de la cultura popular queretana y refleja la mezcla de elementos religiosos, rituales y comunitarios que se han transmitido de generación en generación.
Las imágenes religiosas, las fiestas, las mayordomías y las danzas mantienen vínculos con prácticas y expresiones que han sobrevivido entre los pueblos originarios, adaptándose con el paso del tiempo y formando parte de la vida cotidiana de numerosas comunidades.
La cultura queretana también continúa transformándose con la llegada de personas provenientes de otras regiones del país. Entre quienes han migrado a la capital y a otros municipios se encuentran integrantes de distintos pueblos indígenas, quienes han incorporado sus propias lenguas, tradiciones y formas de entender la vida a la diversidad que caracteriza actualmente al estado.
Así, la presencia indígena no puede entenderse únicamente como un capítulo de la historia de Querétaro. Es una raíz viva que continúa presente en sus pueblos, sus fiestas, su arquitectura, sus tradiciones y en la identidad cultural de su gente.




