El poema de la Cascada

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⁠Dos renuncias rompieron la tregua y desataron la carrera por el 2027; ahora todos tendrán que decidir si se suben a la corriente o se quedan viendo cómo pasa el agua.

Querétaro, Qro.- En Querétaro nadie decía nada, todos medían, todos callaban, con el 27 en la mirada y la sonrisa bien guardada.

Hasta que un día, desde San Juan,
Santiago dijo: “Yo voy, yo quiero”.
Morena tembló en su propio andén,
se acabó el “luego”, se acabó el “pero”.

Y entonces el PAN, que tanto espera,
que hace mesas, que hace encuestas,
vio a Luis Nava dejar cartera
y decirle al estado: “Aquí estoy, apuesta”.

Uno por Morena, otro por el azul,
dos renuncias abrieron la compuerta,
y el agua política, como un alud,
ya no respeta regla ni puerta.

¡Pobre de aquel que se sentía seguro!
El alcalde joven, con informe en mano,
el senador que tejía a futuro,
la dama que esperaba, paso a paso.

Todos tenían el asiento apartado,
la candidatura casi firmada,
pero la cascada no respeta pactos,
ni apellidos, ni palabra dada.

Ahora vendrán los demás en fila:
secretarios dejando el escritorio,
diputados buscando la tarima,
alcaldes dejando el territorio.

Porque en Querétaro ya se entendió:
el que no corre, se queda fuera;
la vieja tregua se rompió
y la cascada apenas comienza.

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