Cónclave Azul en Querétaro: Más Miedo que Defensa

3 Min Read

⁠El PAN le llama “Campamento Jurídico Electoral: Defensa”, pero bien podría llamarse el seminario de la preocupación rumbo al 2027.

Querétaro, Qro.- La cúpula panista nacional se reúne este fin de semana en Querétaro y la sede no parece casual. Querétaro es uno de los principales bastiones que conserva el partido y, por eso mismo, también es un escenario clave para medir qué tan preparado está el panismo frente a la próxima elección.

¿De qué se van a defender? Esa es la pregunta.

En el papel, el PAN capacitará a sus abogados para enfrentar los retos jurídicos de la elección de 2027. Pero, políticamente, el encuentro también puede leerse como una señal de que el partido sabe que la batalla electoral no solo estará en las urnas, sino también en los tribunales.

Y ahí aparece una contradicción.

Un partido que durante décadas hizo de la defensa de la democracia una de sus principales banderas corre el riesgo de transmitir la imagen de que está más preocupado por impugnar que por convencer.

No se trata de que la defensa jurídica sea innecesaria. En cualquier elección democrática debe existir certeza, vigilancia y mecanismos para denunciar irregularidades. El problema aparece cuando la estrategia jurídica termina ocupando el lugar de la estrategia política.

Y el propio nombre del encuentro resulta revelador: “Defensa”.

No es “Campamento para ganar”, ni “Campamento para proponer”. Es “Defensa”. La palabra transmite una posición reactiva, como si el partido estuviera preparando el terreno para resistir una elección complicada.

Mientras tanto, la verdadera batalla está afuera.

Está en las calles, en las comunidades, en los municipios, en la Sierra y en las colonias. Está en la percepción que los ciudadanos tienen de sus gobiernos y en la capacidad de los partidos para ofrecer respuestas concretas sobre seguridad, agua, movilidad, empleo y servicios públicos.

Ahí es donde el PAN tendrá que jugarse buena parte de su futuro.

Porque ningún equipo jurídico puede sustituir una campaña que no conecta con la gente. Ningún recurso ante un tribunal puede recuperar por sí solo la confianza perdida. Y ninguna estrategia legal puede reemplazar una propuesta política capaz de convencer al ciudadano.

La verdadera defensa que debería preocuparle al PAN no es solamente la electoral. Es la defensa de sus propios principios.

De aquel PAN que se presentaba como una oposición firme, que hablaba de ciudadanía, instituciones y democracia, frente a un partido que hoy enfrenta el reto de explicar qué quiere representar ante una nueva realidad política.

Querétaro no necesita solamente abogados preparados para una elección.

Necesita partidos capaces de escuchar a sus ciudadanos.

Y eso, definitivamente, no se aprende en una encerrona.

Share This Article