Cientos de personas participaron en esta manifestación de fe y cultura, marcada por el respeto, la devoción y el simbolismo.
Querétaro, Qro.- Las calles del Centro Histórico de Querétaro se llenaron de solemnidad y recogimiento este Viernes Santo con la tradicional Procesión del Silencio, una de las expresiones religiosas más significativas de la temporada, que congrega cada año a fieles y visitantes en un ambiente cargado de simbolismo.
Organizada anualmente en esta fecha, la procesión se distingue por su atmósfera única: el retumbar de los tambores, el crujir de los pasos descalzos sobre la piedra, y el profundo silencio que acompaña a los penitentes, quienes avanzan vestidos con túnicas oscuras, portando cruces, velas y signos de fe.
La comunidad queretana se dio cita para presenciar este acto que, más allá del fervor religioso, se ha consolidado como una tradición viva y una manifestación cultural que da identidad y sentido al patrimonio espiritual de la ciudad.





