El movimiento de Santiago Nieto abrió la puerta y Luis Nava terminó por derribarla: el 2027 dejó de ser una conversación a puerta cerrada y comenzó la carrera por la gubernatura de Querétaro.
Querétaro, Qro.- Durante dos años, la política queretana vivió en una tregua incómoda. Todos sabían que venía el 2027, todos hacían números, pero nadie se atrevía a dar el primer paso por miedo a que el gobernador o el presidente les jalara las orejas.
El dique lo rompió Santiago Nieto.
Cuando el ex titular de la UIF anunció que quería ser el coordinador de Morena en Querétaro, muchos en el oficialismo local se rieron: “Es externo, es de San Juan del Río, no trae estructura”. Pero Nieto hizo lo que nadie del PAN se atrevía a hacer: dijo abiertamente “quiero ser gobernador”.
Y en Morena la regla es brutal y clara: el que se mueve, posiciona.
Nieto dejó atrás a Chema Tapia, a Luis Humberto Fernández, a Celia Maya, entre otros, con rostros sorprendidos. Les comió el mandado.
Ese movimiento obligó al PAN a dejar de jugar a la tapadita.
Y entonces, el 16 de septiembre, Luis Nava hizo lo impensable para el estilo panista queretano: renunció. No pidió licencia, no dijo “estoy valorando”. Renunció a la SEDESOQ frente a las cámaras y soltó la frase que todos esperaban: “Buscaré la gubernatura en 2027”.
Dos renuncias, dos aspirantes oficiales y una cascada que ya nadie parece capaz de detener.
Porque lo que dejan Nieto y Nava al descubierto es la lista de quienes se habían sentido seguros.
En el PAN, quien más pierde terreno es Felifer Macías. El alcalde de Querétaro tiene el escaparate más grande, el presupuesto más grande y la narrativa de “el más joven”. Su segundo informe fue, en buena medida, el escenario para mostrarse como continuidad.
Pero Nava le ganó el timing: él ya es exfuncionario y puede comenzar a recorrer el estado; Felifer todavía es alcalde, con informe en mano y sin poder moverse hasta el próximo año.
También se mueve Agustín Dorantes. El senador trae estructura estatal y el cobijo del grupo de Kuri, pero ahora tendrá que competir contra el exalcalde que conoce cada sección electoral de la capital, donde está buena parte de los votos del estado.
Y Guadalupe Murguía, que parecía la carta de la experiencia y del acuerdo con el PRI, queda en medio de dos hombres que ya están recorriendo.
Del lado de Morena pasa algo similar. Nieto descolocó a Gilberto Herrera, quien parecía confiar en que la candidatura se negociaría en la Ciudad de México, y a Beatriz Robles, que traía el discurso de la izquierda histórica.
Lo que viene es una cascada sin freno. Porque cuando uno renuncia, legitima que todos renuncien.
En los próximos 30 días veremos desfilar renuncias de secretarios, diputados que pidan licencia y alcaldes que dejen encargados. En Colón, San Juan del Río, Corregidora, Tolimán, Amealco, entre otros municipios. Nadie querrá quedarse atrás y que le digan: “Llegaste tarde”.
El mensaje es claro: el 2027 ya empezó.
Y quienes creían tener la candidatura segura por amistad, por cargo o por apellido, hoy se dieron cuenta de que el puesto se gana caminando, no esperando.
Y podría ser lamentable.
Porque, en contextos de polarización o crisis, existe el riesgo de que las vidas humanas queden en segundo plano, “desdibujadas” detrás de las narrativas de los partidos o de los líderes políticos.
La carrera ya arrancó. Y mientras los políticos comienzan a mover sus piezas, la pregunta de fondo será si en medio de la disputa por el poder habrá espacio para lo verdaderamente importante: las personas.




