Elon Musk apoya la libertad de espresión en Twitter

Tras su reciente compra de acciones de la aplicación, tendrá lugar en el consejo de administración de esta red social 

Ni los fieles fanáticos del hombre más rico del mundo ni los mercados dudaron en celebrar la asunción de Musk dentro de Twitter. Para los primeros, este multimillonario revolucionará a Twitter y la convertirá en una plataforma de ensueño. Para los segundos, incrementará su rentabilidad exponencialmente.
El hombre más rico del mundo ha proclamado a los cuatro vientos que buscará defender la “libertad de expresión” en Twitter.

El problema es que Musk emplea el término “libertad de expresión” en el mismo sentido que Donald Trump o los grupos de ultraderecha; es decir, para referirse a la posibilidad de expresar, literalmente, lo que sea, sin importar las consecuencias de lo expresado.
Twitter es quizás la red social que más estrictamente ha combatido vicios de este tipo. Donald Trump fue bloqueado indefinidamente por exhortar a la violencia. Además, la moderación incrementada por esta red se ha traducido en la desaparición de parte del contenido tóxico que en ella circuló durante mucho tiempo.
A todo se esto se podría objetar que no tiene sentido pensar que Musk tendrá el poder directo para hacer cambios radicales en la dirección de Twitter.

Hay razones de peso para afirmar lo anterior. La participación accionaria del fundador de Tesla es “pasiva” –no tiene legalmente la facultad para redirigir el curso de la compañía–, existe un CEO que no fue nombrado por él y en Twitter, a diferencia de lo que ocurre con Facebook, las decisiones son tomadas por un consejo y no por una sola persona.

Pero a ello se debe responder que existen señales poco promisorias en el ambiente. La más clara entre estas consiste en la recepción que la compañía le ha brindado.

A ello hay que sumar que, tal como los periodistas Kara Swisher y Casey Newton han argumentado, Elon Musk puede orientar el rumbo de Twitter mediante su “poder suave”. Y es que estamos ante un consejero de administración inusual. No cualquiera cuenta con la capacidad de canalizar una horda de 80 millones de seguidores contra otros con el fin de para promover fiel y ferozmente sus planteamientos.

Finalmente, incluso si Musk no logra cambiar las políticas en el papel a corto plazo, la presión que ejercerá podría blindar a sus seguidores más virulentos y a la información que comparten, reduciendo así la cantidad y la calidad de la moderación implementada.