A 97 años de su fundación, el tricolor enfrenta una de las crisis más profundas de su historia; militantes ven en Mario Calzada una opción para reconstruir la unidad rumbo a 2027.
Querétaro, Qro.- A 97 años de su fundación, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) enfrenta uno de los momentos más complejos de su historia. Para muchos militantes, el balance entre su legado institucional y los errores acumulados a lo largo de las últimas décadas obliga a una reflexión profunda sobre el rumbo del partido.
Durante gran parte del siglo XX, el PRI fue considerado un pilar en la construcción de las instituciones del país, impulsor de estabilidad política y de un modelo de desarrollo que marcó varias generaciones. Querétaro, además, tuvo un papel relevante en ese proceso histórico al formar parte del origen y consolidación del proyecto político que dio forma al Estado moderno mexicano.
Sin embargo, el escenario actual es distinto. Tras años de desgaste político, escándalos de corrupción y derrotas electorales, el partido atraviesa una crisis de identidad y credibilidad. El punto más crítico se vivió durante el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto, cuando diversos exgobernadores emanados del PRI fueron señalados por casos de corrupción, lo que profundizó el deterioro de la imagen del instituto político ante la opinión pública.
En paralelo, el ascenso de Movimiento Regeneración Nacional y el proyecto político conocido como la Cuarta Transformación modificaron el equilibrio de fuerzas en el país, relegando al PRI a una etapa de redefinición interna.
A pesar de ello, dentro del priismo queretano persiste un sector de militantes que busca reconstruir el partido desde su base social. Se trata, aseguran, de un priismo ciudadano que reconoce errores, pero que también reivindica la historia institucional del tricolor y apuesta por una reorganización basada en la unidad.
En ese contexto, la definición de la candidatura rumbo a la gubernatura de Querétaro en 2027 comienza a perfilarse como un momento decisivo. Diversos sectores del partido consideran que el proceso deberá privilegiar la reconciliación interna y evitar divisiones que profundicen la crisis.
Entre los nombres que se mencionan dentro del priismo local destaca el del diputado federal Mario Calzada Mercado, quien es visto por algunos militantes como un perfil con experiencia política, conocimiento del territorio y capacidad para generar cohesión dentro del partido.
Para quienes impulsan esa visión, el PRI enfrenta una disyuntiva histórica: profundizar su fragmentación o reconstruir su proyecto político a partir de la unidad interna. En ese escenario, sostienen, la nostalgia por el partido que fue debe transformarse en una oportunidad para redefinir su papel en la vida pública de Querétaro.



