El 15 de agosto del 2018, la famosa muñeca fue nombrada Patrimonio Cultural Intangible de Querétaro
Aunque se podría pensar que los avances tecnológicos han puesto en riesgo la existencia de los juguetes tradicionales mexicanos, el reconocimiento de la labor de los artesanos que los fabrican les da un nuevo significado a estos artefactos que han estado desde hace generaciones en nuestro país. El ejemplo más claro es la muñeca otomí que en 2018 fue declarada Patrimonio Cultural del estado de Querétaro.

Estas muñeca parte de la identidad de San Ildefonso Tultepec y Santiago Mexquítitlán en el Municipio de Amealco Querétaro. Se estima que en estos pueblos hay más de 10 mil mujeres indígenas que se dedican a confeccionar unos 150 mil ejemplares de esta artesanía. Aunque surgieron como una mezcla entre los ritos ibéricos y los prehispánicos, su origen podría rastrearse a ese tiempo en el que los pueblos originarios hacían figurillas de arcilla, palma y maíz para proteger el sepulcro de los niños que fallecían.
La muñeca otomí de seis metros que viajó por el mundo para dar a conocer esta artesanía, el estado de Querétaro creo la Muñeca Lele, cuyo nombre significa bebé en otomí, y tiene una altura de seis metros. El juguete pasó un año recorriendo distintas ciudades del mundo como Madrid, Sidney, Londres, Shanghái y San Francisco.

En cada parada, las personas que veían a la muñeca podían conocer más acerca de su historia, los métodos de fabricación y la importancia que tiene para la cultura mexicana, así como información para pedir su propio muñeca a través de Amazon Handmade, todo por medio de un código QR.
La última para fue…
La gira por el mundo de esta artesanía gigante concluyó con una parada en el Monumento a la Revolución de la Ciudad de México. Dicho evento se llevó a cabo en el marco de la Feria de la Muñeca Otomí del 17 a 23 de diciembre del 2019; donde a realizaron conferencias, poesía, danza y una muestra de documentales.






