Los Tamales de Arteaga, toda una tradición en Querétaro

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Es Día de la Candelaria y hay que pagar los tamales, para ello está la tradicional calle de Arteaga en el Centro Histórico.

Llegó el día de pagar con tamales aquellas personas que encontraron al niño dios en la rosca de Reyes Magos, tradición que no deja lugar para las dietas, ya que nadie se resiste ante el olor que desprende la hoja de elote que envuelve la masa rellena de carne, pollo o queso con salsa.

Como buena tradición mexicana, los queretanos de antaño saben que en la calle de Arteaga perduran comercios que año tras años llenan las grandes ollas vaporeras con el suculento manjar que todos conocemos como tamal.

La historia marca que justo el 2 de febrero que se celebra el Día de la Candelaria y la calle Arteaga conserva por lo menos cinco locales, donde familias y hasta empleados de oficinas asisten para surtir el pedido que más tarde degustaran en compañía de los seres queridos y hasta en el trabajo.

Los sabores son diversos, por ejemplo una de las sucursales de los famosos tamales de “La Congregación” que lleva 19 años en la calle de Arteaga ofrece desde el tradicional de guayaba con pasas hasta zarzamora con queso crema.
Sin olvidarse de los típicos verdes y rojos, que pueden ir rellenos de carne, pollo o queso, o si bien lo prefieren los comensales, también hay tamales oaxaqueños.

En el patio central de la casona del Centro Histórico, sobre una mesa rectangular, por lo menos se avistan seis ollas que al quitar la tapa y la bolsa que mantienen calientitos los tamales, comensales de todas las edades se acercan a preguntar los sabores.

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