El legendario cantante brasileño ofreció un emotivo concierto en el Hípico de Juriquilla ante miles de fanáticos de todas las edades.
Querétaro, Qro.- La noche de ayer, el Hípico de Juriquilla se transformó en un escenario de nostalgia y emoción con la presentación de Roberto Carlos, uno de los íconos más entrañables de la música latina. El artista brasileño deleitó a miles de asistentes con una actuación llena de sentimiento y grandes éxitos que marcaron generaciones.
Desde antes de las 19:00 horas, decenas de familias comenzaron a llegar al recinto, donde predominaban adultos mayores acompañados de hijos y nietos. Todos compartían el mismo entusiasmo: revivir, por una noche, la magia de canciones que han trascendido el tiempo.
Poco después de las 21:00 horas, Roberto Carlos apareció en el escenario para interpretar temas clásicos como “Quiero que todo vaya al diablo”, “El gato que está triste y azul” y “Cama y mesa”. Su voz, intacta y emotiva, acompañada de una impecable producción musical, hizo vibrar a un público que no dejó de aplaudir y corear cada melodía.
La conexión entre el artista y la audiencia fue palpable; el ambiente se llenó de recuerdos, lágrimas y sonrisas. Sin duda, una velada que quedará grabada en la memoria colectiva de los queretanos como una de las más entrañables del año.


