Una vez más, la comunidad de Matanzas, en el Municipio de El Marqués, Querétaro, fue testigo de una jornada llena de alegría y generosidad en el marco de la celebración del Día de Reyes. El evento, denominado «Padrinos Magos», organizado por un grupo de amigos, reunió a 86 niños en una festividad cargada de ilusión y solidaridad.

Desde hace seis años, este grupo altruista ha llevado consuelo y regalos a esta comunidad gracias al esfuerzo conjunto de voluntarios y la respuesta positiva de la sociedad. La iniciativa, liderada por Azucena Sandoval, surgió a partir de la identificación de necesidades en Matanzas durante su labor en programas y campañas de salud en la región.
El compromiso de este comité organizador conformado por Diana Landau, Alejandra Monroy, Mónica Palacios, Luis Velázquez y Benjamín González ha sido fundamental para hacer realidad esta actividad, que busca traer esperanza y alegría a estos niños.
Matanzas, una comunidad donde predominan las mujeres debido a la migración masculina hacia Estados Unidos, abrazó con gratitud la celebración. Las madres de familia, en agradecimiento, prepararon un convivio tradicional con platillos típicos como tortillas hechas a mano, gorditas y guisos que reflejan la calidez y hospitalidad de este lugar.
El evento comenzó con juegos y la participación especial de La Banda de Serra, que animó la jornada con bailes de huapango,tradicionales de la sierra queretana. Los niños, sus mamás y abuelitos disfrutaron de un paquete de taquitos de canasta donados por los padrinos, seguido por la emocionante actividad de romper piñatas llenas de dulces, también gentileza de los colaboradores.

El momento cumbre llegó con la entrega de regalos, meticulosamente seleccionados por edad, para cada uno de los niños presentes. La sorpresa de la jornada fue la llegada de distinguidos invitados desde Oriente: Melchor, Gaspar y Baltazar, quienes entregaron personalmente los regalos, llenando de emoción y asombro a los pequeños.
«Este tipo de acciones nos recuerdan el verdadero significado de la generosidad y el compartir», afirmó uno de los voluntarios. «Ver las sonrisas en los rostros de estos niños es nuestra mayor recompensa», agregó.
El éxito de esta jornada solidaria radica en el apoyo incondicional de voluntarios y donantes que, año tras año, hacen posible esta experiencia única y enriquecedora para todos los involucrados.



